BRASIL: POLÍTICAS CONTRA DERECHOS DEMOCRÁTICOS EN LAS ESCUELAS PÚBLICAS

Las reformas en los sistemas educativos tienen vasos comunicantes entre países. Son diseñadas por organismos internacionales y van en consonancia con cambios en el mundo económico que los estados y empresarios pretenden que sean acompañadas en educación. En esta ocasión queremos hacer conocer algunas medidas que se están discutiendo y/o imponiendo en Brasil, país que lleva la delantera a nuestro propio gobierno. Por la gravedad de las mismas, hemos considerado útil su difusión para mejor prevenirnos y organizarnos en contra de su extensión a nuestro país.

 

La destrucción de los concursos y la tercerización irrestricta de los empleos púbicos

El 25 de setiembre pasado Temer publicó un decreto por el cual pone en vigencia una ley que autoriza el empleo de trabajadores precarizados en todas las actividades de la administración del sistema público federal, entidades autárquicas o mixtas. La ley había sido votada el año pasado y fue judicializada por anticonstitucional. El Supremo Tribunal Federal desconoció esta solicitud y declaró legal la tercerización.  El gobierno federal podrá establecer convenios con empresas, fundaciones, ONGs que a su vez contratarán trabajadores que, incluso, podrían reemplazar en sus funciones a los existentes. La ley establece que no es responsable de ningún reclamo por incumplimiento de leyes laborales por parte de esas organizaciones contra las trabajadoras y los trabajadores tercerizados[1]. Cabe esta aclaración ya que elimina el principio solidario que existe, por ejemplo en la normativa de nuestro país,  por la cual el estado es responsable en última instancia de demandas laborales de trabajadores tercerizados, aunque no se cumpla en la mayoría de los casos.

En Brasil, como en Argentina, hasta ahora era la legal la tercerización para tareas no profesionales como limpieza, seguridad, comedores. Ahora se podrán tercerizar los cargos de profesores universitarios, los empleos de los ministerios, del Banco Do Brasil o de Petrobras. De este modo, desaparecen los concursos públicos, las carreras profesionales, salvo los cargos de mayor jerarquía, y los derechos laborales que garantizan la estabilidad. Estamos hablando, además, que bajo este formato de contratación las universidades pasarían a ser controladas por empresas privadas y, en consecuencia, restringida la producción de conocimiento a los intereses de esos capitales con las obvias consecuencias que eso conlleva.

La militarización de escuelas públicas

Diversos estados de Brasil han entregado el control de escuelas primarias y secundarias públicas a la Policía Militar. En estas escuelas se usan uniformes militares, se desfila, no se permite el cabello suelto, las uñas pintadas. La escuela se redefine como “cuartel”, se profieren gritos de guerra al inicio de las actividades, se desarrollan programas de formación totalmente militarizados donde los valores que se promueven son la disciplina, el orden jerárquico y la obediencia. Desaparece el derecho al disenso. Se descarta el pensamiento crítico y el cuestionamiento a un régimen social totalmente injusto en uno de los países más desiguales de América. La pertenencia sindical de los docentes está prohibida. A pesar de ser escuelas públicas, financiadas por los estados, se cobran cuotas de hasta 15 dólares, por ejemplo, en un país donde el salario medio es de 250 dólares.

Estas escuelas se han extendido a 14 estados, entre ellos Goias, Santa Catarina, Romaria, Bahia, Amazonas. En esos estados gobiernan diferentes partidos, incluso opuestos. Comenzaron en 2013 y aumentaron 212% entre 2013 y 2018. Goias, el estado donde está Brasilia, la capital política del país, es donde están más desarrolladas: 46 escuelas con alrededor de 53.000 alumnos. Próximamente se abrirían 70 las escuelas más. [2]

Según la Revista Le Monde Diplomatique, se esgrimen dos motivos para fundamentar la elección de estas escuelas. En primer lugar, las familias las buscan, supuestamente, para evitar la violencia de las escuelas públicas comunes que se ha profundizado en los últimos años. El segundo son los resultados pedagógicos en las pruebas de evaluación. En Goias y Bahia los mejores resultados fueron de estas escuelas. La nota señala que, sin embargo, estos resultados ocultan que existe una preselección de la población escolar ya que en algunos casos deben pasar exámenes de ingreso donde hay 270 aspirantes por vacante. Esto hace que sean escuelas con una población que viene de familias de sectores sociales con mejores recursos económicos, más estructuradas en la sociedad. Las alumnas y los alumnos que tienen problemas son transferidos a otras escuelas. Se trata entonces de una población que no refleja la realidad del país, sino a sectores privilegiados. Por ello no puede establecerse, dice la nota mencionada, que los resultados se deban a la educación militar.

Proyectos de ley de “Escola sem partido”

Desde 2015 existen en Brasil proyectos de ley a nivel federal, en doce estados y en algunos municipios que prescriben que las escuelas deben ser “sem partido”. Bajo esta denominación, en realidad, se quiere decir escuelas donde no se hable de política, que sean “neutras”, sin “adoctrinamiento”, no se hable de sexualidad, de diversidad de género ni de marxismo.  Los proyectos incluyen artículos que establecen que en cada aula se debe colocar un cartel de 50 cm x 70 cm donde se transcriba el contenido de la ley para que, niñas y niños, puedan defenderse de aquellos docentes que, abusando de su autoridad, no les hayan hecho conocer la norma. Las secretarías de educación y ministerios recibirían las denuncias por su incumplimiento, que pueden ser anónimas.  Las escuelas confesionales y particulares, en cambio, podrán dar orientaciones ideológicas a partir del consentimiento de los padres al momento de ingresar sus hijos al establecimiento[3]. De hecho, esta campaña de delación ya ha comenzado por ejemplo contra docentes de la Universidad de Ouro Preto.[4] Más explícitamente, en los fundamentos, estos proyectos hablan de que el problema del adoctrinamiento en las aulas se ha dado en los últimos 20 o 30 años.

Las iglesias evangélicas son algunas de las impulsoras de este movimiento que cuenta con el apoyo de Bolsonaro, el candidato a presidente, militar ultraderechista, de discursos racistas y misóginos, que reivindica la dictadura militar derrotada en 1985. Curiosamente, en nuestro país, son esos mismos sectores los que se oponen a la educación sexual desde la perspectiva de género en nuestras escuelas en Argentina, y han iniciado la campaña de “con mis hijos no te metas”.

Los sistemas educativos que los impulsores de estos proyectos añoran son los que existían uniformemente décadas anteriores, incluso en las dictaduras. Se trata de sistemas que son reproductores de los valores y mandatos de las clases dominantes capitalistas en Brasil y en el mundo. Los ricos lo son porque se lo ganaron y la meritocracia es la explicación de la pobreza y la exclusión: queda afuera el que no tiene méritos. Las mujeres deben obediencia a sus maridos. Los negros son inferiores. Estas imposiciones ideológicas estuvieron completamente naturalizada y consideradas neutrales, legítimas.

Ciertamente en las últimas décadas, un movimiento pedagógico inorgánico, de resistencia a esos valores y mandatos ideológicos , fluye en los sistemas educativos en forma desigual y no ciertamente institucionalizada. Deja que entren en las aulas los problemas reales de la vida cotidiana, poniendo en tensión la supuesta naturalidad del orden existente y dando pie a la comprensión de que la negación de derechos a los trabajadores, los oprimidos, mujeres, o sectores que sufren discriminación racial, no son naturales y que ese orden injusto se puede cambiar. Los protagonistas de estos cambios han sido corrientes de docentes que, gracias a que se conquistó el derecho a la libertad de cátedra a partir de ser trabajadores designados por concurso público y estabilidad en sus cargos, se fueron animando a tomar la palabra. Freire habló de la docencia como una función política allá por la década del 60-70. No casualmente quienes impulsan estos movimientos suelen colar la leyenda “Fora Freire”, fuera Freire.

Forman parte de este movimiento también  estudiantes y  familias trabajadoras que, producto de años de luchas, fueron pujando estos cambios en consonancia con las luchas que, en el afuera de la escuela, iban conquistando derechos democráticos, tirando dictaduras, ganando espacios.

El movimiento de “escuelas sin partido” quiere volver atrás este proceso que no es de adoctrinamiento sino, por el contrario, de libertad de pensamiento, de pluralidad de ideas. Quienes hicieron de la escuela una institución que sostuvo el orden injusto no pueden tolerar que exista diversidad de pensamiento. Necesitan ahogar las voces críticas, aún cuando estas sean aún minoritarias en los sistemas educativos. La fuerza de las ideas que explican que esta realidad injusta se puede cambiar es tan grande que no la toleran.

Por eso, finalmente las tres cuestiones aquí planteadas están relacionadas. Para restablecer el control ideológico de los sistemas educativos necesitan acabar con los concursos públicos, con la libre circulación del pensamiento, y disciplinar al orden capitalista.

Mal que les pese a estos derechistas, la fruta de la libertad de pensamiento, de una escuela pública democrática, al servicio de las luchas de las clases explotadas y los sectores oprimidos seguirá creciendo, aunque cueste.

Buenos Aires, 5 de octubre 2018

Laura Marrone

 

[1] https://extra.globo.com/emprego/servidor-publico/governo-federal-amplia-terceirizacao-no-servico-publico-por-meio-de-decreto-23101743.html

[2] https://www.facebook.com/diplobrasil/videos/175477056678653/

[3] http://www.camara.gov.br/proposicoesWeb/prop_mostrarintegra;jsessionid=286B1B87D7AF413244ADA930E17D364D.proposicoesWeb1?codteor=1317168&filename=Avulso+-PL+867/2015

[4] Ver ponencia de Henrique Mendes dos Santos al II Simposio de Educación, Marxismo y Socialismo. Perspectiva crítica y actuación docente en tiempos de conservadurismo. Reflexiones críticas sobre el proyecto de escuelas sin partido. Belo Horizonte, Universidad de Mina Gerais, 2018

Compartir:

Sobre nosotros Laura Marrone

Legisladora Ciudad de Buenos Aires - FIT-Izquierda Socialista (2017) 2019 Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA) Trayectoria laboral Profesora de Enseñanza Superior (2012-2018) Maestra (1984-2012) Cajera de venta de hamburguesas (París 1981-1983) Mucama de hotel (París 1981) Empleada en fábrica metalúrgica (Madrid 1979-1981) Bibliotecaria (1973-1976) Trayectoria política Fue Secretaria de Asuntos Pedagógicos de Ademys (2010-2013) Vicepresidente de UMP-CTERA (1985-1989) Exiliada política por estado de sitio (1979-1983) Militó en la Liga Socialista de los Trabajadores de Francia y en el movimiento de los inmigrantes sin papeles de París Militó en Comisiones Obreras de España, en la rama metalúrgica en Getafe, España. Fue expulsada de España durante el Tejerazo. (1981) Presa política de la dictadura (1976-1979) Delegada de nivel superior en la UEPC-CTERA- Córdoba (1973-1976) Delegada estudiantil en la Facultad de arquitectura (1971-1973) Ingresó a la corriente morenista a la cual perteneció hasta la actualidad 1971-2018 en sus diferentes organizaciones. PRT-La Verdad, PST, MAS, Izquierda Socialista. Militante del movimiento tercer mundista del catolicismo en Córdoba (1969-1971) Escribió libros de texto para el nivel primario y secundario para Estudios Sociales y Formación Ciudadana. Artículos sobre política educativa.

No se admiten más comentarios