En defensa de la educación tecnológica en la curricula escolar

El Programa Nacional de Ciencia y Tecnología en la Escuela fue presentado el 20 de agosto por el ministro de Educación, Nicolás Trotta,  el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, y la presidenta del CONICET, Ana María Franchi entre otros funcionarios. El mismo contempla reformas en la currícula escolar referida a la tecnología desde el nivel inicial hasta la formación docente superior, además de un plan para la capacitación docente y fondos específicos. El programa ha despertado la inquietud de la docencia dado que plantea quitar paulatinamente la Educación Tecnológica de la curricula escolar y reemplazarla por la de Ciencias de la Computación.

La Educación Tecnológica, presente en la currícula escolar desde hace 26 años, no reducida a la computación, a la que incluye con peso importante, cumple el propósito de abrir el abanico de propuestas que desarrolle vocaciones en nuestra jóvenes generaciones en cualquiera de las ramas de la tecnología.  Abarca, como señala la Red Argentina de Educación Tecnológica, los procesos diversos, desarrollados a lo largo de la historia, que refieren no sólo a la información, sino también a la materia y a la energía. Además, cimentada en un trabajo colectivo de años de la docencia, estudiantes y profesionales de las diferentes tecnologías, no tiene un carácter meramente instrumental sino multidimencional. Introdujo un enfoque sociocultural e histórico al conocimiento del desarrollo de la tecnologías en nuestras sociedades.

Por otro lado, reconozcamos que fortalecer la educación en Ciencias de la Computación en las escuelas en todos los niveles es una necesidad urgente. La pandemia puso al rojo el atraso de nuestro sistema educativo en este aspecto. Que las Ciencias de la Computacón adquieran entidad de materia curricular, con toda su complejidad, desde la informática a la robótica, como parte de la educación tecnológica, es parte de un necesario desarrollo de la curricula escolar que hay que encarar. Esto supone, obviamente, una mayor inversión presupuestaria para garantizar la formación de docentes y el suministro de dispositivos y conectividad. Lo que cuestionamos es que se proponga hacerlo a partir de desplazar la educación en tecnología como un todo, y reducirla a la computación.

Nos animamos a afirmar que no estamos frente a un extraño desconocimiento de qué es la Educación Tecnológica por parte de ese ministerio, acompañado por el propio gobierno de la Ciudad. Recordemos que hace tres años la ministra de Educación, Soledad Acuña, quiso imponer la Secundaria del Futuro donde la grilla de materias suponía un 30% a cargo de docentes y un 70% de actividad en talleres de computación a cargo de facilitadores que administraban plataformas educativas prediseñadas. Podemos aventurar que el propósito de esta reforma es responder a las demandas empresariales sectoriales que requieren de la escuela la formación rápida y focalizada de las nuevas generaciones en computación. Se trata de empresas que, en la actualidad, impulsan a nuestro país como exportador de paquetes y programas de computación, apoyados en la nueva Ley de Economía del conocimiento. Esta ley ha hecho apetecible vender a extranjeras transnacionales el uso de mano de obra nacional con bajos salarios, excensión de impuestos, y liberación hasta de aportes a las cargas sociales. El cambio curricular propuesto sintoniza con la novedad de la rama con más velocidad de desarrollo en el país, la llamada  Economía del Conocimiento.

Sin embargo, la educación no puede estar reducida a una cuestión de mercado. Se estaría desatendiendo el proyecto de un desarrollo tecnológico más global de nuestro sistema productivo. La Educación Tecnológica incluye a la de las Ciencias de la Computación, pero es mucho más que eso. Escuchar a quienes están en esa tarea es uno de los principios básicos a la hora de reformar currículas. La convocatoria a equipos de trabajo con docentes de las diferentes áreas en cuestión sería una manera de encarar un rediseño responsable y no improvisado de la grilla de materias.

Invito a leer y difundir la Declaración de la Red Argentina de Educación Tecnológica que adjunto a continuación:

 

A la comunidad educativa
Ante la difusión del Programa Nacional de Ciencia y Tecnología por parte del
Ministerio de Educación y las intenciones de reemplazar los contenidos de la
Educación Tecnológica por Ciencias de la Computación, expresamos:
La Educación Tecnológica ha sido incluida en la currícula de la educación
obligatoria argentina a partir de la Ley Federal de Educación (1992) cuyos
Contenidos Básicos Comunes fueron aprobados en 1994. Con la Ley de
Educación Nacional N° 26.206/06, estos contenidos fueron reformulados en los
Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP) aprobados por el Consejo Federal de
Educación (CFE) que sirvieron de base para la inclusión de la Educación
Tecnológica en los Diseños Curriculares de cada una de las provincias para ser
enseñados desde el Nivel Inicial hasta el Ciclo Básico del Nivel Secundario. Los
Profesorados de Educación Tecnológica distribuidos en cada una de las
jurisdicciones provinciales que otorgan los títulos correspondientes para
desempeñarse en este campo disciplinar dan cuenta de estos acuerdos y del
reconocimiento de una didáctica específica para su enseñanza.
Todos los años se realizan congresos y encuentros de docentes de Educación
Tecnológica tanto en el ámbito nacional como en los provinciales. Se cuenta con
una producción bibliográfica de la disciplina con autores nacionales de
proyección internacional. A esto se suma una prolífica producción didáctica de
maestros y profesores, que aún en la adversidad de recursos, construyen
propuestas de enseñanza de gran significatividad y adecuación a cada uno de
los niveles.
La elaboración de la propuesta educativa de Educación Tecnológica se
fundamenta en los conocimientos específicos del campo, que se fueron
gestando a lo largo de 26 años con los aportes de disciplinas como las
ingenierías, la historia, la sociología, antropología y la filosofía de la técnica, la
pedagogía y la didáctica general.
El enfoque de la Educación Tecnológica tal como se asume tanto en los Diseños
Curriculares de cada Nivel como en la formación de docentes propone una
mirada sociotécnica. La tecnología vista como un proceso sociocultural permite
comprender la diversidad, las continuidades y las transformaciones a lo largo del
tiempo en el mundo del trabajo y en la vida cotidiana donde la información se ha
convertido en un bien de capital.
Las propuestas de enseñanza están basadas en el estudio de los procesos
(sobre la materia, la energía y la información) y los medios técnicos que la hacen
posible desde una mirada situada. Esto supone el desarrollo de la capacidad de
resolución de problemas prácticos y de habilidades técnicas instrumentales,
junto con una profunda visión humanista y al desarrollo del pensamiento crítico
a partir de indagar cómo la tecnificación modifica los procesos técnicos de
trabajo, la vida cotidiana y la construcción de subjetividades.
El uso de los medios digitales, como así también la programación y la robótica
forman parte de los contenidos que se desarrollan en la disciplina. Las
estrategias de enseñanza están basadas en los problemas de análisis, de diseño
y de construcción de modelos, aportando tanto al desarrollo de las capacidades
de intervención e interacción con dispositivos tecnológicos, como al desarrollo
del pensamiento y la cultura tecnológica de nuestros estudiantes.
Nuestro país y el mundo requieren de viviendas, energías renovables, transporte
sustentable, máquinas, herramientas, comunicaciones, vestimenta, materiales,
bienes culturales, entre otros. Para esto es necesario un sistema productivo
complejo y personas formadas para integrarse al mismo. La Educación
Tecnológica tiene como principal objetivo contribuir con aportes académicos a
esta integración.
Quienes conformamos el colectivo de Docentes de Educación Tecnológica
compartimos la necesidad de implementar políticas públicas que tiendan a
fortalecer la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias y la tecnología en las
escuelas. En este sentido nuestro aporte a la construcción de una ciudadanía
crítica en pos del desarrollo soberano ha sido y es un pilar fundamental de
nuestra disciplina, es por ello que consideramos que la decisión de eliminar el
área de la currícula incluida en el plan de acción del Programa Nacional de
Ciencia y Tecnología no es el camino correcto.
Definir los saberes tecnológicos presentes en la educación obligatoria es el
resultado de un arduo trabajo de equipos técnicos del Ministerio de Educación
Nacional junto con especialistas del área, del análisis de experiencias locales e
internacionales, de la consulta con los equipos de las jurisdicciones, con las
universidades y sindicatos. Los Nap de Educación Tecnológica vigentes cuentan
con la legitimidad de múltiples acuerdos.
Nos toma por sorpresa que se haya anunciado una medida que implica quitar la
Educación Tecnológica del sistema educativo sin que medien consultas con
referentes de la disciplina, de los colectivos de profesores nucleados en
sindicatos, asociaciones o universidades públicas que construyen conocimiento
pedagógico en Educación tecnológica en nuestro país. Así también que dicha
decisión no se funde en análisis ni en investigaciones sistemáticas respecto de
los marcos epistemológicos y las prácticas educativas. También nos preocupan
las consecuencias que una medida de este tipo conlleva sobre el universo de
docentes en ejercicio en todos los niveles y en la formación docente y en los
estudiantes de los profesorados.
A más de 26 años de presencia de la Educación Tecnológica en el sistema
educativo nacional, entendemos que la transformación del área requiere del
análisis, de los debates y acuerdos en los planos epistemológicos, pedagógicos
y políticos de todos los involucrados en su enseñanza.
Creemos que la legitimidad de políticas públicas en el ámbito educativo no puede
dejar de lado la necesaria práctica del debate y el consenso. Por esta razón
esperamos ser parte de ese proceso.
Red Argentina de Educación Tecnológica

Compartir:

Sobre nosotros Laura Marrone

Legisladora Ciudad de Buenos Aires - FIT-Izquierda Socialista 2017-2019 Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA) Trayectoria laboral Profesora de Enseñanza Superior (2012-2018) Maestra (1984-2012) Cajera de venta de hamburguesas (París 1981-1983) Mucama de hotel (París 1981) Empleada en fábrica metalúrgica (Madrid 1979-1981) Bibliotecaria (1973-1976) Trayectoria política Fue Secretaria de Asuntos Pedagógicos de Ademys (2010-2013) Vicepresidente de UMP-CTERA (1985-1989) Exiliada política por estado de sitio (1979-1983) Militó en la Liga Socialista de los Trabajadores de Francia y en el movimiento de los inmigrantes sin papeles de París Militó en Comisiones Obreras de España, en la rama metalúrgica en Getafe, España. Fue expulsada de España durante el Tejerazo. (1981) Presa política de la dictadura (1976-1979) Delegada de nivel superior en la UEPC-CTERA- Córdoba (1973-1976) Delegada estudiantil en la Facultad de arquitectura (1971-1973) Ingresó a la corriente morenista a la cual perteneció hasta la actualidad 1971-2018 en sus diferentes organizaciones. PRT-La Verdad (1971-1972, PST (1972-1983), MAS,(1983-2004) Izquierda Socialista (2011 y sigue). Militante del movimiento tercer mundista del catolicismo en Córdoba (1969-1971) Escribió libros de texto para el nivel primario y secundario para Estudios Sociales y Formación Ciudadana. Artículos sobre política educativa.

No se admiten más comentarios