Dos años de la UniCABA y declaraciones de la ministra de Educación

                        ¿Quién desarrolla pensamiento crítico y quién adoctrinamiento ideológico?

                                                                       Laura Marrone*

 

El 22 de noviembre se cumplieron dos años de la sanción de la ley de creación de la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires, UniCABA, a solo pocos días que la ministra de Educación hiciera declaraciones en las que denostó a los docentes por viejos, fracasados, de bajo nivel social y otras diatribas. Sus declaraciones fueron ampliamente repudiadas por profesores, estudiantes, sindicatos, cooperadoras escolares, consejos directivos y universidades de diferentes lugares del país. No me detendré en este rechazo, al que me sumo. Quiero, en cambio, poner mi atención en la relación que existe entre el aniversario de la creación de la UniCABA y esas declaraciones en lo que refieren a la formación de los docentes y a su llamado a familias y estudiantes a denunciarlos por supuesto adoctrinamiento ideológico.

En 2018 la ley que creó la UniCABA fue fuertemente resistida por estudiantes y docentes, y rechazada por el bloque del FIT que integré como legisladora, en representación de Izquierda Socialista. Nos opusimos porque el verdadero propósito de la misma no era jerarquizar la formación docente, como se sostuvo, sino controlarla desde el poder político. Señalamos que estaba en curso una ofensiva para reformar el sistema educativo, aquí y en el mundo, para mejor acondicionarlo a las nuevas demandas del mundo empresarial. Sostuvimos que ello incluía una  reforma laboral que destruye los derechos conquistados en más de 100 años y su reemplazo por relaciones no laborales, sino de emprendedores monotributistas sin derechos.

La escuela debía servir a la aceptación de esa reforma. Para ello necesitaban quebrar la libertad de cátedra de los profesorados y vender enlatados de empresas extranjeras, de las cuales no pocos funcionarios eran CEOS. Entre otras medidas, se debía eliminar el régimen de ingreso de la docencia por concursos públicos, y digitar su designación y precarización desde el gobierno y las empresas. Se requería dinamitar el gobierno autónomo, democrática y periódicamente elegido por docentes y estudiantes. La ministra tuvo el mérito de ligarlo todo en su discurso. Su obsesión por cambiar la carrera docente, los profesorados y pasar a controlar el aula, incluso apelando a la delación, quedó clara.

Esta práctica del PRO no es nueva. En 2012 Esteban Bullrich convocaba desde un 0800 a delatar a los docentes por adoctrinamiento. Entonces denunciaba material que editaba el gobierno nacional del Frente para la Victoria. La campaña fracasó y ambos, La Cámpora con su Eternauta Néstor y el 0800 del PRO, se fueron disipando.(1)

El PRO volvió a sus andadas en pandemia, montando una campaña sistemática por radio y otros medios para que las familias se conectaran directamente con el ministerio de Educación por fuera del vínculo con sus docentes. Esto se hizo argumentando que era para recibir material didáctico que, sin embargo, está previsto que éste sea distribuido por el docente o la docente como parte de su vínculo pedagógico. El propósito velado era montar una red de espionaje. Las recientes declaraciones de la ministra hicieron caer los velos. Ahora llama abiertamente a las familias a delatar a los docentes. Patricia Bullrich y Viviana Canosa, en un programa de TV salieron a respaldarla. Luego lo hizo el propio jefe de Gobierno, Rodríguez Larreta.

 Esto es sencillamente el llamado a una caza de brujas que complica aún más la difícil tarea que enfrenta la docencia, en momentos en que el gobierno ni siquiera ha brindado los recursos para garantizar la conectividad y los dispositivos que permitan sostener la educación en cuarentena. Soledad Acuña suma este nuevo escollo al esfuerzo por mantener el vínculo con las familias y por defender a la niñez y adolescencia en esta pandemia. Quiere confundir el desarrollo del pensamiento crítico de la realidad con un supuesto adoctrinamiento ideológico.

Pero, ¿a qué se debe este ataque que continúan hoy los no pocos medios que se sostienen con la pauta publicitaria oficial? La ministra de Educación y la ex ministra de Seguridad representa los intereses de una clase dominante en decadencia, que ha llevado a nuestro país a la peor de las miserias, con 60% de nuestra niñez en pobreza e indigencia, y una deuda usuraria con el capital financiero que compromete su futuro como generación adulta. Ambas expresan el lamento de una clase que no puede justificar el mundo que dirige, y solo puede apelar a la represión ideológica la primera, y física, la segunda. Todavía resuena en nuestra memoria el encubrimiento de Bullrich a la desaparición forzada de Santiago Maldonado o su defensa de la doctrina Chocobar. Una clase que es el residuo servil, en un país semicolonizado, de potencias extranjeras, artífices de un sistema económico que compromete el futuro ya no solo de nuestro país, sino de la humanidad.

La ministra y su clase quieren que la escuela siga adoctrinando a las nuevas generaciones como lo ha hecho en estos siglos, presentando como natural y neutro su proyecto capitalista de sociedad y justificar que deba continuar así. La ministra añora que la escuela siga enseñando la historia que nos dejó Mitre. Una historia que  blanquizó la cultura escolar y justificó el genocidio indio para beneficio de las grandes familias que, como los Bullrich, los Martinez de Hoz y otros nombres de la Sociedad Rural que se hicieron latifundistas gracias a las campañas sobre el territorio de los pueblos originarios a los que llamaron “desierto”. Por tanto, que niegue el derecho de los pueblos originarios a la restitución de sus tierras. Una escuela que silencie la persecución a los obreros anarquistas, socialistas y comunistas que en la primera mitad del siglo XX denunciaban las condiciones de explotación de la clase trabajadora por parte de los nacientes sectores empresarios industriales. Que en sus libros de economía oculte la existencia de apropiación privada del plusvalor en la formación del capital. Que niegue las consecuencias de los agrotóxicos sobre los embriones humanos en las poblaciones fumigadas y el peligro inminente de una catastrofe ambiental debido a la irracionalidad de la producción capitalista. Que tape con un manto de silencio las desapariciones, torturas y robo de niños durante la dictadura de 1976-1983. Que tergiverse las causas de la pobreza para sustituirlas por apelaciones a la caridad de Caritas.

Pensamos una escuela diferente. Consideramos que la docencia tiene el deber ético de promover una escuela crítica del mundo en que vivimos, no para reproducirlo, sino para cambiarlo, y en forma urgente. La escuela no debe adoctrinar para las clases dominantes La docencia tiene que enseñar a pensar y eso significa mirar el pasado, el presente y el futuro de forma crítica, problematizarlos, para que nuestros estudiantes sean parte de una generación capaz de inventar una nueva sociedad, sin explotación ni opresión de los seres que la integran entre sí. Donde los recursos naturales sean empleados de modo de no destruir el ambiente para hoy y las generaciones futuras. Donde los avances de la ciencia y la tecnología sirvan para la mejora del nivel de vida de la totalidad de la población.

Quienes formamos parte de la clase trabajadora afirmamos que para que ello sea posible es necesario que la producción industrial, agropecuaria y de servicios, sea planificada en forma democrática por sus trabajadores para que sirva al conjunto de la población y no a la ganancia de unos pocos que detentan su propiedad privada. Las nuevas generaciones tienen el derecho de formarse en ese debate y decidir su proyecto de vida. Si el de los banqueros y empresarios que defiende la ministra o el de la clase trabajadora.

Bienvenida la docencia que es capaz de asumir este compromiso desafiando las amenazas de la ministra, su gobierno y los medios de prensa venales. Bienvenidas las familias que acompañan cotidianamente la defensa de la escuela pública como espacio de esta construcción colectiva. Bienvenida esta nueva generación de estudiantes que miran el mundo críticamente y asumen el compromiso social de pensarse a sí mismos como protagonistas creativos para cambiarlo.

Bs As, 22 de noviembre 2020

  • Ex legisladora de la Ciudad de Buenos Aires por Izquierda Socialista en el FIT. Licenciada en Ciencias de la educación. Fue docente de enseñanza primaria y superior. Fue secretaria de Asuntos Pedagógicos de Ademys.

(1) ver nota  http://lauramarrone.com.ar/la-diferencia-la-formacion-ciudadana-adoctrinamiento-ideologico/

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Sobre nosotros Laura Marrone

Legisladora Ciudad de Buenos Aires - FIT-Izquierda Socialista 2017-2019 Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA) Trayectoria laboral Profesora de Enseñanza Superior (2012-2018) Maestra (1984-2012) Cajera de venta de hamburguesas (París 1981-1983) Mucama de hotel (París 1981) Empleada en fábrica metalúrgica (Madrid 1979-1981) Bibliotecaria (1973-1976) Trayectoria política Fue Secretaria de Asuntos Pedagógicos de Ademys (2010-2013) Vicepresidente de UMP-CTERA (1985-1989) Exiliada política por estado de sitio (1979-1983) Militó en la Liga Socialista de los Trabajadores de Francia y en el movimiento de los inmigrantes sin papeles de París Militó en Comisiones Obreras de España, en la rama metalúrgica en Getafe, España. Fue expulsada de España durante el Tejerazo. (1981) Presa política de la dictadura (1976-1979) Delegada de nivel superior en la UEPC-CTERA- Córdoba (1973-1976) Delegada estudiantil en la Facultad de arquitectura (1971-1973) Ingresó a la corriente morenista a la cual perteneció hasta la actualidad 1971-2018 en sus diferentes organizaciones. PRT-La Verdad (1971-1972, PST (1972-1983), MAS,(1983-2004) Izquierda Socialista (2011 y sigue). Militante del movimiento tercer mundista del catolicismo en Córdoba (1969-1971) Escribió libros de texto para el nivel primario y secundario para Estudios Sociales y Formación Ciudadana. Artículos sobre política educativa.

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